Historia de Vallanca

historia1 Vallanca es un municipio de la comarca del Rincón de Ademuz localizado al oeste. Su término limita al Norte con el de Castielfabid y Salvacañete, al Este con Ademuz, al Sur con Casas Bajas y al Sudoeste con varios municipios de la provincia de Cuenca (Moya, Garcimolina y Algarra). El término municipal tiene una extensión de 56.49 km2 y su relieve es muy abrupto, siendo el principal accidente geográfico el valle del río Vallanca o Bohigues, que atraviesa el término de Oeste a Este y desemboca en el río Túria en la misma población de Ademuz. La agricultura y la ganadería son las principales actividades de la población: la primera es de secano (cereales y viña) y solo se encuentran algunas huertas cerca del río Vallanca; mientras que la ganadería existente es la ovina y la apicultura.

La población alcanzó su máximo demográfico en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando pasó de los 78 contribuyentes que encontramos en 1712 (unos 351 habitantes) a los 230 vecinos de 1794 (1035 habitantes). Dicha población se mantuvo relativamente estable hasta los años cuarenta del siglo XX. A partir de entonces se ha producido una emigración masiva que ha dejado a la población reducida a menos de una cuarta parte. En la actualidad la población de Vallanca es de 187 habitantes. Dentro del término municipal se encuentra la aldea de Negrón, actualmente casi despoblada.

Históricamente, la población de Vallanca es una de las más antiguas del Rincón de Ademuz, pues aparece documentada en el siglo XIII como una parroquia independiente de Ademuz. Pero si bien eclesiásticamente tenía una cierta autonomía respecto de Ademuz, jurídicamente formó parte del término general de Ademuz hasta fines del siglo XVII, aunque los primeros intentos de segregación se remontan al siglo XVI. Un primer paso lo encontramos el 6 de noviembre de 1542, cuando se firmó una concordia entre las parroquias de Ademuz y Vallanca por los límites de sus delmarios, ya que las tierras de Vallanca son mucho más frías que las de Ademuz, por lo que se dio permiso a los pastores de Vallanca para que pudieran llevar sus ganados a las tierras bajas de Ademuz. Medio siglo después, en 1594 los vecinos de Vallanca solicitaron la segregación de Ademuz. Por entonces la población de Vallanca ya superaba los 100 vecinos. El tema se resolvió por una concordia firmada entre las dos poblaciones el 24 de abril de 1596, por lo cual la villa de Ademuz concedió una mínima autonomía a los vecinos de Vallanca, los cuales se erigieron en universidad, con un justicia que podía conocer causas judiciales inferiores a las 10 libras.

Pero los problemas con Ademuz continuaron, sobretodo porque Ademuz incumplía sistemáticamente la concordia de 1596. De hecho las primeras denuncias son de 1599 y continuaron posteriormente. La segregación definitiva de Vallanca se produjo un siglo después, cuando obtuvo el Real Privilegio de Villa Real de 14 de abril de 1695. Carlos II envió como comisionado a Bruno Salcedo, oidor de la Real Audiencia de Valéncia, el cual el 10 de diciembre reunió a toda la población en la iglesia para darles posesión del título de Villa Real. Para evitar los grandes gastos que provocaba un proceso de segregación, en septiembre de 1696 las villas de Vallanca y Ademuz acordaron nombrar un juez arbitral que se encargara de repartir los cargos que adeudaba la villa de Ademuz entre las dos poblaciones, así como también los propios de dicha villa, y por último realizar la segregación del término municipal. La división definitiva de los términos se produjo tres años después, en 1699.

A fines del siglo XVIII tenemos la descripción de Vallanca que nos ha dejado el botánico Cavanilles “Hállase Vallanca en una cuesta rápida; sus calles y edificios sin gusto, ni más comodidades que las precisas para el abrigo de 200 vecinos, de las caballerías y frutos. En esta pobreza aparente, o desaliño natural, vive un pueblo feliz sin luxo ni necesidades, pero laborioso y activo. Echanse de ver estas qualidades ya en el cultivo de las huertas y conducción de las aguas, ya en el cuidadoso trabajo de secano, ya finalmente en la industria de colmenas. Es este pueblo dueño de lo que cultiva, dicha desconocida en Santa Cruz; y el derecho de propiedad excita en el hombre ideas útiles, que ni la pobreza ni la esclavitud pueden conocer. El suelo recompensa bien las fatigas; pues en medio de haber porciones incapaces de cultivo, y de tener el término solamente una legua de oriente a poniente, y legua y media de norte a sur, rinde al año 1000 fanegas de maíz, 9000 de trigo, 1800 de cebada, 1400 de avena, 1000 de nueces, 80 de judías, 200 cántaros de vino, 250 arrobas de cáñamo, mucha manzana, y más de 4000 colmenas, que en años regulares dexan unos 40 reales de ganacia. En estos frutos entran también los de Negrón, aldea de 30 vecinos, situada al asur de Vallanca”.

A mitad del siglo XIX, según el diccionario de Madoz, Vallanca tenía “300 casas, incluida la del Ayuntamiento y cárcel; escuela de niños a la que concurren 40, dotada con 1500 reales; iglesia parroquial(Nuestra Señora de los Angeles) de término, servida por un cura patronato real y dos beneficiados, los que presentan los parientes y el Ayuntamiento, y un cementerio bien ventilado… en su radio comprende el sitio inmediato a la población llamado las Eras, con más de 200 cambras de un piso, con grandes puertas, en donde se colocan las mieses; una cueva de tosca natural, de 50 palmos de extensión y de 40 de altura, que sirve de abrigo a los pobres mendigantes, y un pinar reservado para la conservación del edificio, puentes, azudes y calzadas del común”. Más adelante el diccionario de Madoz nos detalla las producciones de la población: “trigo, cebada, avena, maíz, vino, cáñamo, patatas, frutas, y hortalizas; mantiene ganado lanar, cabrío, y mular; industria: agrícola, 8 telares de lienzo y paño ordinarios, 3 molinos harineros, 2 de aceite, 3 fábricas de aguardiente y 2 tiendas de abacería:. A partir de 1940 se ha producido una emigración masiva a Valencia y Barcelona, lo que explica que su población se haya reducido y envejecido notablemente.

Patrimonio histórico

Arquitectura religiosa

Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles. Siglo XVII. Vallanca

historia2La parroquia de Vallanca se halla entre las más antiguas del Rincón de Ademuz , documentándose su existencia ya en el primer tercio del siglo XIII. No obstante, el templo parroquial que hoy podemos contemplar, que vino a sustituir al antiguo, tomó su aspecto definitivo al final del siglo XVII. Se trata de un edificio barroco que posee planta longitudinal, con ancha nave central y seis capillas laterales comunicadas entre sí.

De su interior lo más destacable es la utilización de la decoración en esgrafiado, cuyos motivos son característicos de la última década del siglo XVII y están realizados en blanco sobre fondo negro. Aunque presentes en otros templos comarcales, los esgrafiados se desarrollan con especial amplitud y perfección en la iglesia de Vallanca y son, sin duda, los mejor conservados.

Su construcción tuvo lugar durante el primer tercio del siglo XVII. La planta en forma de cruz latina. Del exterior sobresale su portada, consistente en un sencillo arco de medio punto de amplio dovelaje, así como las numerosas cruces de talla insertas en los muros, cuatro de las cuales aluden a su advocación trinitaria original. Es célebre la romería que se efectúa el 16 de agosto, con gran afluencia de fieles.

Situada en la aldea de Vallanca. Siglo XVIII. La estructura del edificio es de una simpleza franciscana: planta rectangular, dividida en tres tramos que constituyen capilla mayor, cuerpo y coro. Desde 1868 la ermita de Negrón adquirió el rango de iglesia parroquial, servida por un rector.

Ermita de San Roque

Erigida originalmente bajo la advocación de la Santísima Trinidad, su construcción tuvo lugar durante el primer tercio del siglo XVII. La planta en forma de cruz latina, poco habitual en la comarca, conforme a los ideales del Concilio de Trento. Consta el edificio de nave única, dos capillas laterales y una mayor. En el interior destaca la cubierta de la nave, trabajo de carpintería antiguo muy bien conservado, así como la bóveda vaída que cierra el crucero, poco común en la arquitectura comarcal. Del exterior sobresale su portada, consistente en un sencillo arco de medio punto de amplio dovelaje, así como las numerosas cruces de talla insertas en los muros, cuatro de las cuales aluden a su advocación trinitaria original.

Arquitectura civil

  • Molino de la Villa
  • Su construcción se llevó a cabo a finales del siglo XVI, instigada por dos vecinos de Vallanca. Aunque en un principio contó con la oposición de la municipalidad de Ademuz, que entonces tenía el derecho de instalación de hornos y molinos en su término municipal, el molino de Vallanca finalmente fue erigido y en su fachada luce el escudo que distinguía los edificios municipales ademuceros, las cuatro barras en losange y coronadas de la Casa de Aragón.

  • Casa Abadía:
  • Edificio de finales del siglo XVI, demolido recientemente. Se conserva todavía el escudo familiar del cura párroco que mandó construirla. Actualmente está en nueva construcción de locales municipales y de una planta para la parroquia.

  • Casas balconadas
  • Casa Pósito:
  • Antiguo almacén municipal de granos, es un edificio que data del siglo XVIII.

    Arquitectura popular

    La villa de Vallanca cuenta con numerosos rincones con encanto. Un buen número de casas todavía lucen su aspecto original, con las técnicas constructivas vernáculas, que se hallan entre las mejores del Rincón de Ademuz.

    En cuanto a las edificaciones en el ámbito rural del secano vallanquero destaca: , una construcción de piedra seca, paradigma de las existentes en diversos puntos del ; tanto por su gandiosidad como por su formal debería estar catalogada e inventariada -Inventario del Patrimonio Europeo (IPCE)-, incluyéndose entre los monumentos locales más singulares, pues su valor arquitectónico la hace universal. Dichos edificios entroncan con las construcciones protohistóricas y de , y fueron erigidas como refugio de agricultores y pastores en distintos momentos históricos de la expansión ganadero-forestal y agrícola de la comarca.

    Patrimonio Cultural

    Religioso

    Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, edificio barroco del siglo XVII, al menos en su revestimiento. Restaurado después de la Guerra Civil. Formado por tres naves con pilares y columnas adosadas, arcos de medio punto y bóvedas de cañón con lunetas, coro y torre a los pies de la nave del evangelio. Cabe destacar los esgrafiados que tapizan columnas, arcos, bóvedas y cornisas.

    Iglesia de San Antonio de Padua (Negrón), edificio barroco del siglo XVIII, afectado por la reforma de 1.952. Situada en el centro de la aldea de Negrón es de una sola nave con pilastras y arcos de medio punto, la portada es lisa adintelada.

    Ermita de la Santísima Trinidad. Segunda mitad del siglo XVII. Sobre la clave del arco de medio punto que da entrada al templo se encuentra rústicamente en piedra, la Cruz Templaria, representante de los poseedores del Castillo de Ademuz. Puede ser de un antiguo edificio del siglo XVI que se prolongaría hacia la derecha de la misma, mientras que el actual crucero, cubierto por una bóveda semiesférica y con brazos formados únicamente por dos arcos de medio punto, sería posterior, de influencia renacentista y de los siglos XVII y XVIII. Se trata de una de las ermitas históricas del Rincón de Ademuz. Dispone de una magnífica panorámica del entorno.

    Civil

    Casa Diezmera, en el año 1.232 fueron devueltos a la Diócesis de Segorbe-Albarracín los términos de Tormón, El Cuervo, Huélamo, Castielfabib, Ademuz, Vallanca y Puebla de San Miguel. En 1.661 pasó Vallanca a ser la tercera Encomienda de Montesa de la comarca, con derecho a la percepción de diezmos, que eran depositados en este viejo edificio que muestra la Cruz de Montesa, esculpida en la clave del dintel sillar de la puerta de entrada.

    Casa Pósito, con fachada de sillarejo y lindero con arco sillar de medio punto. Fue durante siglos lugar de acopio de grano como trigo y otros. El pósito local prestaba a labradores y vecinos para siembra y consumo en casos de necesidad, realizando una gran labor social.

    Lavadero (Negrón), uno de los lavaderos más relevantes de la comarca por sus características y mantenimiento de las técnicas y materiales tradicionales. El lavadero se asienta en el interior del paraje de la Fuente del Chopo por lo que constituye un elemento complementario más su visita. El acceso es posible a pie desde la citada fuente o desde Negrón con unos cuatrocientos metros de paseo.

    Defensa fluvial del Bohigues, tramo de diques de piedra que bordea el cauce del río Bohigues. Costosa obra de encauzamiento destinada a incrementar la capacidad de desagüe del río, representativa de las iniciativas de esta naturaleza existentes en diversos cauces comarcales. Se encuentra próxima a Vallanca y existe acceso por el camino que recorre el río por la ribera izquierda.

    La Puente, es el puente más antiguo sobre el río Bohigues. Se encuentra a la salida de Vallanca en dirección a Negrón y da nombre al paraje.

    Mollinos, Molino de la Villa, uno de los más antiguos de la comarca, del siglo XVII. Tiene en una de sus fachadas el escudo de la Ciudad de Valencia en piedra y conserva intacta toda la maquinaria, aunque el edificio se encuentra en muy mal estado. Se ubica a las afueras de Vallanca por lo que el acceso a pie es sencillo; también es posible visitarlo en vehículo por el camino agrícola que discurre ante el molino; el Molino de los Bizcos, se encuentra en mal estado de conservación y parcialmente recubierto por la vegetación. Se ubica en la Cuesta de El Molino, a unas decenas de metros del acceso a Vallanca por un sendero; el Molino de Abajo, se encuentra en buen estado de conservación. Resulta interesante desde el punto de vista arquitectónico por su mantenimiento de técnicas y materiales tradicionales pero además presenta la singularidad de su complejo cárcamo y sistema de drenaje, auténtica obra de ingeniería.

    Barracas, en El Cerro hay numerosas barracas construidas enteramente de piedra, una de ellas, la más grande, Barraca de Josezón, da nombre al lugar en donde se encuentra.

    Caleras de El Losar, el mayor conjunto de caleras de la comarca, integrado por cuatro de estas construcciones, tan presentes en el pasado en El Rincón. Se encuentran a varios kilómetros de Vallanca y adyacentes a un camino que, en su último tramo, impone algunas restricciones a la circulación de vehículos.

    Yesera de La Vega, instalación transformadora de mediados del siglo XIX, singular en el contexto comarcal por sus características y que permite conocer este proceso transformador tradicional, aunque se encuentra en estado ruinoso. Está situada en La Vega, no muy alejada de la villa, y existe acceso fácil hasta las proximidades mientras que en el último tramo del camino puede presentar algunas dificultades, sobretodo cuando llueve.
    Corrales del Cerro, singular conjunto de construcciones integrado por gruesos muros de piedra para encerrar el ganado y barracas de piedra en seco. Destaca la existencia de dos galerías de gran longitud que discurren por el interior de muros de piedra, un elemento que singulariza a este conjunto de construcciones y lo convierte en uno de los más interesantes del Rincón.

    Aldeas

    Negrón

    Negrón es la única aldea de Vallanca, situada a 1.060 m. de altitud. Se extiende en una ladera, en un lugar recóndito alejado de las vías de comunicación principales. Celebra sus fiestas el 13 de junio en honor a San Antonio de Padua, a quién se dedica la Iglesia del pueblo, un templo del siglo XVIII reformado en el año 1952. Se puede encontrar en esta aldea la conocida como Fuente del Chopo junto al que es el mayor álamo monumental de la Comunidad Valenciana.

    Naturaleza

    Paraje del río Bohigues, valle estrecho e interesante por la vega del río Bohigues y la abundante vegetación, natural o cultivada, que la ocupa, y por la naturaleza geológica de las laderas, donde se suceden los pliegues rocosos y los afloramientos como sucede con algún cuchillar. Además el interés de este paraje se refuerza por la existencia de las fuentes de La Teja y El Romero. El acceso y recorrido del paraje resulta fácil puesto que la carretera de Vallanca a Negrón discurre por él.

    Paraje de la Huerta de El Chopo y El Chopo, destaca la existencia de la caudalosa Fuente d El Chopo y, frente a ella, El Chopo, álamo monumental de unas dimensiones que lo convierten en uno de los más singulares de su especie en la Comunidad Valenciana. El acceso a pie desde Negrón es sencillo puesto que se encuentra a unos cuatrocientos metros de distancia desde la aldea; también es posible visitarlo en coche, con un tramo por un camino sin pavimentar, hasta la Fuente d El Chopo.

    Paraje de la Umbría de la Huerta, interesante por la existencia de una formación vegetal preservada a lo largo de los siglos por una explotación estrictamente regulada por la villa. Se trata de un bosquete, un pinar con abundante presencia de otras especies, que integra un conjunto con carácter integral. Destaca la presencia de pinos de grandes dimensiones así como la abundancia en estos árboles de muérdago, una especie parasitaria escasa por estas zonas. El acceso es posible a pie, por un sendero de breve recorrido con inicio en Vallanca.

    Paisaje del Cerro Vallanca, paraje muy próximo a la villa que se extiende por un altiplano ocupado por campos de cultivo de almendros. Destacan las numerosas y variadas construcciones de piedra en seco. Abundan los bancales, las grandes acumulaciones de piedra, las barracas de variada forma, etc., en lo que constituye uno de los paisajes antropizados más singulares del Rincón. El acceso desde la villa es fácil y existen caminos aptos para el tránsito de vehículos que recorren toda la zona.

    Paraje de la Fuente de La Teja a La Vega, se extiende entre el entorno de la Fuente de La Teja y de La Vega. Destaca la existencia de pliegues rocosos, sucesivos afloramientos que accidentan el valle y que muestran un complejo conjunto de formas geológicas.

    Paraje del Hondonero, barranco de singular morfología, rectilíneo y con fondo en forma de U, que le otorga unas singulares perspectivas. Su interés se completa con la existencia de plantaciones de nogales en el interior. Se encuentra próximo a Vallanca y además existe una interesante panorámica del mismo desde un punto adyacente a la Ermita de San Roque.

    Paraje de la “Cualconejo” y el Barranco del Caño, accidentados parajes del norte del término de Vallanca, colindantes entre sí, caracterizados por su compleja morfología en la que destaca la existencia de paredes rocosas y el accidentado lecho del barranco. Además presenta interés etnológico por la existencia en el área de un antiguo pequeño sistema de regadío, de caminos y de corrales-cueva. El acceso en vehículo a este paraje resulta dificultoso.

    Paraje de la Rambla de la Boquilla, comprende todo el curso de la rambla desde el límite de la comarca hasta La Vega, un prolongado e interesante curso de drenaje en el que abundan las formas de modelado sobre calizas. El acceso hasta el final de la rambla es relativamente sencillo pero el recorrido de la misma únicamente puede realizarse a pie.

    Paraje del Carrascal de Negrón, uno de los mejores carrascales de la comarca por la densidad y dimensiones del arbolado.

    La Piedra Tosca, gran parte de la población está asentada sobre una inmensa mole de piedra tosca. Toda ella es efecto de las aguas que corrieron, en otro tiempo, por un suelo térreo y esponjoso, cristalizándose en tubos de diferentes tamaños y direcciones. De esta piedra se edificaban antiguamente las casas, por ser ligera, fuerte y abundante; todavía hoy se pueden ver algunas casas y pajares en las inmediaciones de la Cueva del pueblo, también aparece en la mayoría de las bodegas de las casas, que han sido excavadas en la tosca madre. La cueva está dentro de la misma población, de más de 500 m2. Ha sufrido desprendimientos en el techo. En otros tiempos ha sido escenario de la vida social y cultural del pueblo.

    El Losar, pequeño cerro cubierto de losas de piedra de todos los tamaños, algunas incluso de varios metros cuadrados, que van enlosando la tierra. Apenas crecen algunos romeros y aliagas. Desde aquí, al igual que desde otros puntos altos, se puede gozar de una espléndida panorámica.

    Piedra Esbarosa, presenta interés como conjunto de formas pétreas resultantes del modelado sobre calizas. La Higueruela, cornisas de piedra caliza, trabajada por el agua y el viento, en la que se han esculpido varias formas.

    Paraje de Valdelagua, se encuentra en la Sierra de Santerón. Es un paraje que, recoge el agua del barranco de Talayón, punto más alto de la sierra, para canalizarla después en otro barranco y abrirse finalmente en una hermosa vega.


    Carrasca de Somonegrón
    , su tronco sobrepasa los cinco metros de perímetro. Debido a los años de sequía, tiene alguna rama seca y muestra alguna herida por el desgajamiento de alguna otra.

    Sabina del Plano, hermoso ejemplar de sabina albar, su tronco tiene un perímetro de unos 4,5 metros muy verde y frondoso.

    Destacan numerosas Ramblas y Barrancos como la Peña del Caño, donde el agua ha excavado pozas en el lecho de piedra la Rambla de la Boquilla, precursora del río Bohigues; la Rambla de Negrón o Barranco Gil, recoge las aguas provenientes de Los Altos de la Sierra de Santerón y del altiplano de El Pinar, llegando hasta Ademuz, se pueden encontrar en sus laderas diferentes tipos de fósiles; el Barranco de la Serna; el Barranco del Nogueral y del Vallonguillo, discurren casi paralelos, el primero es curvilíneo y de suave pendiente, su lecho ha sido aprovechado para el cultivo del nogal, al igual que el Barranco del Bodegón, cuando se abre en La Vega, donde se pueden admirar hermosos ejemplares.

    Puede destacarse la Cueva de los moros, en la carretera de Negrón. Se puede acceder a la misma reptando unos 200 m. para llegar a un pequeño habitáculo en el que una persona no se puede poner completamente de pie.

    Fuentes

    Existen, así mismo, numerosas fuentes como, la fuente Podrida, cuyas aguas tienen un olor fétido de huevos podridos debido al contenido sulfuroso de su agua. El barro que se forma está indicado en el tratamiento de algunas afecciones cutáneas como eccemas y alergias y las aguas para afecciones de las vías respiratorias. La fuente de La Teja; la fuente de El Romero; la fuente de El Vallejo la Cana, la fuente de El Hontanar; la “Fuencarejo” que abastece de agua a la población; la “Fuencaliente”, que ha sido en parte canalizada para abastecer a la población de Ademuz y recientemente para la de Vallanca; la fuente de El Chopo (Negrón), la fuente de Los Avellanos, la fuente del Vallonguillo, la fuente de La Hoyuela, la fuente de La Peñuela, la fuente El Herrero (camino a Santerón), etc. son muestras de la innumerable cantidad que se encuentran repartidas por todo el término.